
La música flamenca empezó con una voz y unas palmas, y más tarde se incorporó la guitarra. Es sólo en este siglo cuando se introduce el zapateo. Las tres principales herramientas del flamenco son el cante, la guitarra y el baile. Casi todos los estilos o palos flamencos pueden interpretarse con o sin baile, habiendo bailes sin cante y temas puramente vocales, "a cappela".
Hoy, el flamenco tiene muchas caras y es ejecutado de múltiples maneras.
En el flamenco moderno es común el uso de algunos instrumentos más, como el bajo eléctrico, normalmente sin trastes (tal como comenzó a usarlo Carlos Benavent) y el cajón. El cajón es un instrumento de percusión peruano que, con ligeras modificaciones, introdujo Paco de Lucía y su grupo y consiste en una caja de madera con un panel frontal suelto que se toca sentado sobre ella y que se adapta muy bien al flamenco porque no tiene una afinación determinada y proporciona un sonido sin armónicos muy seco.
El nuevo flamenco, etiqueta con la que se agrupan las formaciones jóvenes menos preocupadas por el purismo y más interesadas en la mezcla de músicas, incorpora saxos, flautas, violonchelos, violines o el sitar, e innumerables instrumentos de percusión como los bongos, las congas de sudamérica, la darbuka y el djembe indios, etc. El uso de baterías, sintetizadores y guitarras eléctricas es menos habitual.
El flamenco es una de las músicas más peculiares y reconocible de Europa.
EL RITMO
En la mayoría de las músicas occidentales, el ritmo es constante y está presente en las acentuaciones de unos compases de no más de cuatro medidas. Estas acentuaciones suelen coincidir con las divisiones del compás.
En el flamenco, el ritmo es esencial, y se aplica de una forma muy especial: Los compases pueden tener doce cuentas con acentuaciones predeterminadas que forman una frase rítmica que los intérpretes conocen de antemano, y sobre la que se pueden ejecutar variaciones sorprendentes. Sobre esta estructura rítmica, dos guitarristas pueden alternar propuestas rítmicas tipo "pregunta-respuesta" durante un número de compases variable. Dentro de una pieza puede haber partes de medida libre, y en muchas ocasiones el cantaor tirará del tiempo hacia delante o hacia atrás según interese, y creará los espacios para los demás músicos con sus silencios.
En la música occidental la tensión y el sentido de cierre de un tema suele venir dado por la melodía, en el flamenco, sin embargo, las melodías están ligadas a la frase rítmica; Un "cante por soleá" puede ser tocado en un ritmo de 3/4, pero puede haber frases divididas en distintas medidas y después subdividirse la frase de nuevo. La complejidad y variedad rítmica evita la repetición y contribuye a la construcción climática de unos cierres y finales con un carácter resolutorio muy marcado.
LOS PALOS
Los diferentes estilos o palos del flamenco están agrupados en familias de acuerdo a estructuras, melodías y temáticas más o menos comunes. El ciclo más habitual, en casi todos los palos, es de doce partes, (como en el blues). A menudo cada pieza se canta enlazando estrofas de distinto origen llamadas coplas, su número depende del ambiente que se quiere establecer y de la reacción del público.
Los palos más antiguos son los Romances, Gilianas y Alboreas. Las provincias andaluzas de Cádiz, Málaga y Granada son responsables de la mayoría de los palos, junto con algunas otras provincias de Andalucía y de las regiones colindantes de Extremadura y Murcia. Los palos tienen nombres como soleares (de soledad), tonás, seguirillas (o siguirillas), tangos y fandangos, las variaciones son múltiples y a menudo se denominan por su lugar de origen, como las malagueñas (de Málaga), o fandangos de Huelva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario